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Testimonios
perdieron peso y ganaron vida
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Ana María Gallardo

Cuando calienta el sol en las playas de Viña del Mar y Reñaca es común ver a Ana María Gallardo (55) y a su nieta Martina de 4 años corriendo en traje de baño por la arena, nadando en el mar y tomando sol. “Me encanta ir a la playa. En estos días comencé a ir para tomar el tono fascinante”, explica Ana María. “Antes no me gustaba que me viesen sólo en traje de baño, si me bañaba ojalá me esperasen en la orilla con el pareo para ponérmelo al tiro, no quería que nadie viera lo gorda que estaba”.
Desde la infancia tuvo tendencia al sobrepeso; además era mala para hacer gimnasia. “Eran otros tiempos, no me podía parar de la mesa si no me comía todo: una cazuela de entrada, un segundo plato de arroz o tallarines y carne, luego ensaladas y postre”.
En la adolescencia tuve un exceso de más o menos 10 kilos. Cuando conoció a su esposo con mucho esfuerzo logró bajarlos, pero luego no sólo los recuperó, sino que subió aún más al tener a sus dos hijos. Llegó a pesar 87 kilos, midiendo 1,57 mts.
Estuvo casada por 28 años. Aunque tenía todo lo material, su esposo era muy machista. Esto le generó mucha inseguridad; en vez de incentivarla para que se viese bien, la menospreciaba y ella comía más. “Probé laxantes, anfetaminas y distintas dietas muy estrictas. Pero era adicta a la comida. Asaltaba el refrigerador cuando tenía pena, rabia, enojo, sobresaltos… era mi escape”.

“Le debo mucho a Xenical y al Programa de Apoyo Xenicare. Ahora me encuentro atractiva, en la calle los hombres maduros se dan vuelta a mirarme”, agrega.

