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Consumo de Omega-3: Beneficios para grandes y chicos

Una dieta balanceada y rica en Omega-3 tiene excelentes beneficios para la salud del cerebro y del corazón. Y para aquéllos que no gustan de comer los alimentos que lo contienen, también pueden obtenerlo mediante cápsulas o suplementos nutritivos.

Diversos estudios han comprobado que una mujer embarazada que consume una dieta rica en Omega-3, tiene más posibilidades de desarrollar un mejor embarazo. Pero no sólo eso: también se ha demostrado que influye directamente en las futuras capacidades neuronales e intelectuales del niño en desarrollo.

En un comienzo, se consideró que el Omega-3 sólo tenía efectos positivos en este grupo. No obstante, actualmente se acepta que los beneficiados pueden ser tanto hombres como mujeres, niños y niñas, sin importar su edad.

Es por eso que los especialistas recomiendan poner más atención a este tipo de grasa beneficiosa que el organismo no puede producir, pero que sí se puede obtenerse desde el exterior.

La doctora Ada Cuevas, nutrióloga de la Clínica Las Condes, explica que “no es que sea negativo si no se consume. Lo que sucede es que su absorción tiene muchas ventajas comparativas. Si la dieta habitual de las personas contuviera cantidades más altas de Omega-3, probablemente el organismo estaría en mejores condiciones”.

¿De dónde se obtiene?

Muchos de los elementos vitales para el funcionamiento celular (y, por ende, de todo el organismo) pueden ser producidos por nosotros mismos. Éste no es el caso de la familia de los ácidos grasos esenciales, los que sólo se obtienen por vía oral (a través de la alimentación o de suplementos alimenticios).

Los ácidos grasos Omega-3 del tipo DHA se pueden obtener, principalmente, de los peces de agua fría (como salmón, arenque, bacalao o anchoa) y también de algunas algas microscópicas. La doctora Cuevas asegura que “sería ideal que la dieta estuviera compuesta por 2 ó 3 raciones semanales de este tipo de alimento”.

Sin embargo, como no existe la costumbre de consumir pescados tan a menudo, se ha descrito otra fuente de Omega-3. Se trata de los ácidos EPA, que están presentes en la naturaleza (también en aceites de pescado y en la leche materna). La mayor ventaja es que éstos han sido sintetizados hasta el punto de convertirlos en fármacos que funcionan como efectivos suplementos nutritivos.

Aunque una de las fuentes más ricas de este tipo de ácido graso es el salmón, es consumido en un mayor porcentaje a través de cápsulas. En los países desarrollados, por ejemplo, es parte importante de los suplementos alimenticios, y se recomienda especialmente para las personas mayores porque se ha demostrado que podría combatir el Alzheimer.

Beneficios

Según la nutrióloga, “la principal función del Omega-3 tiene relación con la capa lipídica de las células. O sea, con la membrana que las envuelve. Esto implica que existe una mejor absorción de los alimentos y una mayor movilidad de las células, incidiendo positivamente en el flujo sanguíneo”.

Esto significa que, a aparte de los beneficios para el desarrollo de las capacidades neuronales de los niños, tiene una importante misión como protector cardiovascular, disminuyendo las posibilidades de padecer enfermedades heteromatosas o de tener un evento como un ataque o un derrame cerebral.

Estos beneficios también han sido descritos en otro tipo de grasa esencial, el Omega-6. Éste se obtiene más fácilmente, porque está presente en los aceites utilizados comúnmente en el hogar. También se encuentra en nueces, cereales, linasa y huevos. Esto significa que las personas lo consumen en una proporción mayor comparado con el Omega-3 (en sus dos versiones).

El problema es que se ha demostrado que cuando los niveles ingeridos son poco equitativos, podrían producirse trastornos como predisposición a desarrollar cuadros depresivos o presentar sustancias sanguíneas inflamatorias.

Esto último es otra razón importante más para nivelar la cantidad de Omega-3 que se ingiere. “Lo ideal sería llevar una proporción de 1:3 (una de DHA o EPA por tres de Omega-6), pero en ningún caso evitar el consumo de estos dos tipos de grasas esenciales”, concluye la especialista.

31/08/2009
Fuente: La Tercera

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