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¿Cómo mejorar la alimentación de los niños obesos?
La obesidad infantil es una realidad, que se puede cambiar trabajando la reeducación alimentaria del niño y su familia.
Todo el entorno del pequeño debe colaborar para ayudarlo a cambiar sus hábitos de vida para evitar esta enfermedad, que a largo plazo compromete su salud. Actividad física regular, menos sedentarismo, menos videojuegos y controlar la dieta, especialmente en la calidad y cantidad de alimentos que se consumen.
Por ejemplo, en la dieta de un niño obeso generalmente hay más alimentos de calorías vacías como chucherías, golosinas, dulces, patatas fritas, pizzas, hamburguesas, nuggets, refrescos de cola, helados y demás alimentos grasientos y ricos en calorías. Además, es común que no realice ninguna actividad física que le permita quemar esas calorías de más y terminen acumulándose en su cuerpo.
Por eso, es indispensable que toda la familia ponga manos a la obra y ayude al menor a cambiar sus hábitos de vida, sobre todo acompañándolo y ayudándolo a comprender la importancia para su salud. Hay que motivarlo a hacer algún deporte, acompañarlo si es necesario y festejar los logros.
En relación a la dieta, los cambios deben ser más estrictos y acompañados por todo el núcleo familiar para no caer en tentaciones. Aconsejamos que la dieta sea más bajas en calorías y con alimentos que sí aporten nutrientes, como:
1. Cambiar los dulces y postres por frutas, batidos con leche descremada, galletas de arroz, mermeladas light, mantequillas bajas calorías, bizcochos o pasteles hechos en casa.
2. Consumir más pescados y menos carnes rojas, de hacerlo, que sean carnes magras.
3. Comer alimentos preparados al vapor, la plancha o salteados en poco aceite. Evitar los fritos, las salsas grasientas y los productos precocidos.
4. Aumentar el consumo de vegetales, legumbres y hortalizas a diario, ya sean en ensaladas, caldos, guarniciones, tartas, crepes, salteados.
5. Consumir cereales, arroces y pastas integrales. Hacer la masa de las pizzas en casa y agregar semillas como sésamo, girasol, trigo, avena.
6. Consumir lácteos descremados, como quesos, yogures, leche.
7. Beber más agua y zumos de frutas, que refrescos light.
Lo más importante: una vez a la semana, complacer un capricho del niño con alguna comida más rica en calorías como hamburguesas hechas en casa, patatas fritas caseras, pizzas caseras, un pastel o bizcocho o algún postre.
26/06/2009
Fuente: nutricion.pro
Todo el entorno del pequeño debe colaborar para ayudarlo a cambiar sus hábitos de vida para evitar esta enfermedad, que a largo plazo compromete su salud. Actividad física regular, menos sedentarismo, menos videojuegos y controlar la dieta, especialmente en la calidad y cantidad de alimentos que se consumen.
Por ejemplo, en la dieta de un niño obeso generalmente hay más alimentos de calorías vacías como chucherías, golosinas, dulces, patatas fritas, pizzas, hamburguesas, nuggets, refrescos de cola, helados y demás alimentos grasientos y ricos en calorías. Además, es común que no realice ninguna actividad física que le permita quemar esas calorías de más y terminen acumulándose en su cuerpo.
Por eso, es indispensable que toda la familia ponga manos a la obra y ayude al menor a cambiar sus hábitos de vida, sobre todo acompañándolo y ayudándolo a comprender la importancia para su salud. Hay que motivarlo a hacer algún deporte, acompañarlo si es necesario y festejar los logros.
En relación a la dieta, los cambios deben ser más estrictos y acompañados por todo el núcleo familiar para no caer en tentaciones. Aconsejamos que la dieta sea más bajas en calorías y con alimentos que sí aporten nutrientes, como:
1. Cambiar los dulces y postres por frutas, batidos con leche descremada, galletas de arroz, mermeladas light, mantequillas bajas calorías, bizcochos o pasteles hechos en casa.
2. Consumir más pescados y menos carnes rojas, de hacerlo, que sean carnes magras.
3. Comer alimentos preparados al vapor, la plancha o salteados en poco aceite. Evitar los fritos, las salsas grasientas y los productos precocidos.
4. Aumentar el consumo de vegetales, legumbres y hortalizas a diario, ya sean en ensaladas, caldos, guarniciones, tartas, crepes, salteados.
5. Consumir cereales, arroces y pastas integrales. Hacer la masa de las pizzas en casa y agregar semillas como sésamo, girasol, trigo, avena.
6. Consumir lácteos descremados, como quesos, yogures, leche.
7. Beber más agua y zumos de frutas, que refrescos light.
Lo más importante: una vez a la semana, complacer un capricho del niño con alguna comida más rica en calorías como hamburguesas hechas en casa, patatas fritas caseras, pizzas caseras, un pastel o bizcocho o algún postre.
26/06/2009
Fuente: nutricion.pro
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Cualquier duda que surja luego de leer el contenido de este sitio debes consultarla con tu médico.
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