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La importancia de detener la obesidad infantil a tiempo

Si la enfermedad se manifiesta o persiste en la segunda década de vida y no se corrige es muy probable que se sufra obesidad en la edad adulta.

El incremento de la obesidad infantil es uno de los temas más analizados en los congresos de salud. Es un problema de primer orden ya que el número de niños obesos aumenta. Se ha demostrado que si la obesidad infantil se manifiesta o persiste en la segunda década de vida y no se corrige a tiempo es muy probable que se sufra obesidad en la edad adulta, condición que eleva el riesgo de que las personas afectadas sufran diversas patologías asociadas a la obesidad, que reducen notablemente la esperanza de vida.

Existen numerosos factores determinantes de la obesidad. Hay que entender que se trata de una enfermedad metabólica multifactorial, influida por elementos sociales, fisiológicos, metabólicos, moleculares y genéticos. No obstante, la combinación de una alimentación inadecuada en cantidad y tipo de alimentos, y la tendencia a realizar menos actividad física relacionada con el mayor tiempo dedicado a actividades sedentarias explica en parte, por qué se ha aumentado la obesidad infantil.

Esta inquietud esta avalada por una serie de cambios en la forma de vida de las personas, la cual ha provocado poco a poco variar los estados alimenticios pasando de una desnutrición a una obesidad extrema. Las razones de estos cambios se deben a una disminución de la actividad física y al desarrollo de la tecnología con la televisión y el computador principalmente. Muchos niños han reemplazado el jugar a la pelota, andar en bicicleta, entre otras actividades, por ver televisión o jugar en el computador.

El estilo de vida actual incluye la modificación en los hábitos alimenticios, donde la dieta se caracteriza por ser desequilibrada y calórica. En general, los niños toman más cantidad de alimentos de la que precisan y su alimentación es rica en grasas, azúcares y en consecuencia en calorías, con un predominio de la carne, dulces y un consumo insuficiente de verduras, legumbres, frutas y pescado. A esta circunstancia, se une el hecho generalizado de que muchos niños y adolescentes omiten el desayuno, una de las comidas más importantes del día, directamente implicada en la regulación del peso. En la alimentación hay que ser ordenado, es decir, las comidas a las horas que corresponden.

Rol de la familia, fundamental
Ciertos errores dietéticos entre los progenitores favorecen el aumento de peso de los pequeños, como la verdadera obsesión de muchos padres y madres para que el niño coma mucho, convertir la comida en premio o castigo por algún comportamiento, premiar la buena conducta con golosinas u otros alimentos calóricos, festejar los mínimos acontecimientos de la vida del niño con "comida basura", y recurrir con frecuencia a la preparación de platos pre-cocinados por la falta de tiempo, entre otros.

La niñez es una etapa en la que es factible cambiar conductas. Es el momento en que se conforman los hábitos, se estructura la personalidad y se pueden establecer patrones que en el futuro será más difícil cambiar. Por ello es importante que todo aquel que esté involucrado en la educación de un niño, su familia en primer lugar, concentre esfuerzos en promocionar un estilo de vida saludable.

No se trata sólo de ordenar una conducta, sino de que en el entorno familiar del niño se practiquen hábitos correctos. Tenemos la gran ventaja que el niño está en un período de crecimiento. Por lo tanto, no necesariamente significa hacerlo bajar de peso sino mantenerlo y ordenarlo en su alimentación. Por ello, es importante contar con la guía de un especialista, a fin de darle una alimentación equilibrada de acuerdo a los estados de su crecimiento.

El niño no depende solamente de lo que él haga sino también de su entorno. Es muy difícil que un niño no coma algunas cosas u ordene sus horarios de comida si el resto de la casa no está haciendo algo parecido.

Actividades sedentarias
Hoy se puede apreciar que la mayoría de actividades de un niño giran en torno a la televisión, el computador y los vídeos juegos, y con frecuencia se realizan consumiendo alimentos calóricos (papas fritas, cabritas, etc.) Los niños han disminuido la actividad física en juegos al aire libre, excursiones, deportes, etc., además de las pocas horas destinadas en los colegios a la educación física. Las recomendaciones generales apuntan a cambiar este hábito, incentivando la actividad física y reemplazando esas horas de televisión y computador, por bicicleta, caminatas, jugar a la pelota. La idea es volver a educar a los niños en un sistema más ordenado de alimentación y ejercicio físico.

Por otra parte, las consecuencias psicosociales de la distorsión de la imagen física para el niño obeso son muy importantes; baja autoestima, aislamiento social, discriminación e incluso patrones anormales de conducta que derivan en bulimia y anorexia nerviosas. La obesidad infantil produce alteraciones ortopédicas, respiratorias y cutáneas y aumenta la incidencia de diabetes, hipertensión, aumento de colesterol y enfermedades cardiovasculares.

Los niños obesos pueden presentar lo típicos problemas de las enfermedades crónicas del adulto como lo es el colesterol, presión alta, diabetes. Esto ya se ve en mucho en niños y especialmente en adolescentes obesos. Por otro lado, pueden tener problemas ortopédicos ya que no es lo mismo un niño que pesa 20 kilos a otro que pese 30 kilos teniendo la misma estatura. El peso que están soportando los tobillos, las rodillas y las caderas, es distinto. Además problemas sicológicos. Muchas veces un niño muy gordito es discriminado por los amigos y es motivo de burla.

Conciencia, el mejor tratamiento
Crear conciencia en un niño obeso acerca de los riesgos que implica dicha enfermedad a veces resulta algo muy difícil de lograr. En los niños más grandes la conversación es el principal método para generar preocupación en ellos. Por su parte, en los más pequeños simplemente esta conciencia no llega a concretarse, es por este motivo que el rol de los papás es fundamental. Son ellos los que tienen que controlar si el niño come más de la cuenta. O bien pasa más horas viendo televisión o jugando al computador. Es decir, no desligarse de su rol de controlar al niño. Recordemos que los papás tienen un alto grado de responsabilidad en el cambio de hábitos de sus hijos.

Recomendaciones
- Alimentación ordenada: 4 comidas, una colación. No comer entre las comidas.
- Las porciones de comidas que sean moderadas.
- Comer ensaladas verdes, tomate. Ojalá antes del plato de comida. No papas ni arvejas, por ejemplo.
- Tomar agua en vez de bebida o jugo.
- No comer pan en la comida.
- Comer frutas de postre.
- No comer chocolates, papas fritas.
- Disminuir a 1 o 2 horas de televisión al día y el resto hacer ejercicios.
- Participar en actividades deportivas extra-programáticas del colegio.
- Caminar, jugar a la pelota, saltar el cordel, andar en bicicleta.
- Organizar paseos familiares que impliquen actividad física.

08/05/2009
Fuente: la tercera.com

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