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Osteoporosis y actividad física

El ejercicio cumple un rol muy importante en el retraso o la no aparición de la osteoporosis. La tracción mecánica ejercida en la actividad física permite que el cuerpo absorba más calcio y haga los huesos más fuertes.
La osteoporosis es una enfermedad sistémica del esqueleto que se caracteriza por una reducción de la masa ósea y deterioro micro estructural del tejido óseo, con aumento en la fragilidad ósea y en la susceptibilidad a las fracturas.
Las personas que han tenido una actividad física moderada y no de competencia presentan un estado de ligamentos tendones y cartílagos de mejor calidad que los sujetos de vida sedentaria.
La exigencia adecuada a las regiones articulares estimula la síntesis de proteínas que van a cuidar de la salud y estado del cartílago, tendón y ligamentos.
Quienes poseen antecedentes de riesgo hereditario de problemas articulares deberían ejecutar un plan de ejercicio que mejore la condición cardiovascular, la fuerza muscular y la movilidad articular.
También debemos tener en cuenta que las personas que tienen osteoporosis por lo general vienen de estados de sedentarismo importante. Ello, unido al cuadro inflamatorio articular, y a un estado de debilidad muscular importante, hacen que estos pacientes, apenas se les diagnostica algún cuadro fisiopatológicos inflamatorio de cartílago o articulaciones, deban comenzar muy pronto el proceso de recuperación para evitar el deterioro en términos de fatiga prematura, debilidad muscular, obesidad y problemas cardiovasculares.
Ejercicios de sobrecarga
La acumulación de tejido óseo beneficia especialmente a la mujer y esta acumulación es más rentable cuando el ejercicio de impacto comienza previo a la menarquia o primera menstruación.
La actividad física después de los 30 años no mejora la calidad de los hueso ni evita la pérdida de ésta con la edad, pero sí permite el desarrollo de una masa ósea redonda mayor con el fin de alejar la probabilidad de fractura a los 60 ó 70 años de edad.
Las personas con un diagnóstico de osteopenia, paso previo a la osteoporosis, se benefician con el ejercicio de sobrecarga o de leve impacto, sobre todo en las regiones proclives a la fractura que son el hueso trabecular que se encuentra en el cuello femoral, en la cabeza del radio y en los cuerpos de vertebrales de la columna.
El ejercicio cumple un rol muy importante en el retraso o la no aparición de la osteoporosis. Hoy se sabe que la tracción mecánica ejercida en la actividad física permite que el cuerpo absorba más calcio y haga los huesos más fuertes.
Como en casi todas las enfermedades modernas, un estilo de vida sana y un plan de ejercicios, combaten enfermedades de mejor forma que la sola ingesta de medicamentos.
Los ejercicios más recomendados son los ejercicios de sobrecarga en los que se sostiene el propio cuerpo, por ejemplo, con balones medicinales, bandas elásticas o bien mancuernas hechas con botellas plásticas de bebida con arena. Se deben realizar por lo menos unos 10 a 15 minutos diarios, a lo menos 3 veces por semana.
Por otra parte, la utilización de bicicletas estáticas, caminatas prolongadas o bien la uso de bicicletas elípticas, otorgan beneficios a nivel cardiovascular. Lo ideal es que se practique unos 30 minutos al día por lo menos unas 3 a 5 veces por semana.
También es beneficioso realizar prácticas de movilidad articular, lo ideal es que se hagan por lo menos unos 5 a 10 minutos, lo que permitirá aumentar el rango de movimiento articular.

